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El rincón de pensar

Entendimiento en la sociedad

Entendimiento en la sociedad

Como decía Brunner: “Entender algo de una manera no impide entenderlo de otra lo que refleja el carácter correcto de la interpretación” es la justificación no siendo tan importante el resultado final sino la calidad de las argumentaciones. En esta reflexión, ofreceremos un punto de vista sobre la educación como fenómeno de la cultura.

 

El desarrollo de las personas es un desarrollo armónico con las leyes de la naturaleza. La sociedad debe respetar este libre desarrollo de los individuos en función de su propia experiencia, por eso la educación puede ser considerada, en ocasiones, una traba en el desarrollo natural dado que supone una intervención de los agentes externos en el desarrollo que establece la naturaleza para el individuo, aunque cuanto más se educa de forma armónica con la naturaleza mayor nivel de desarrollo se tiene.

“A las plantas las endereza el cultivo, y a los hombres la educación”  Rouseau (1762). Un sabio precepto que compara la educación del ser humano con la naturaleza, especificando que al nacer el ser humano es sensible, por lo que desde entonces, los diversos objetos que nos rodean excitan nuestras impresiones, enseñándonos a vivir, pensar, percibir y conocer nuestra condición humana y la interacción con el medio físico y social, aceptando con esto que desde el comienzo de la vida empieza nuestra instrucción como seres capacitados no sólo para aprender sino también para situarse en la mente del aprendiz con el fin de enseñarle.

La enseñanza consiste en enseñar al que no sabe. Tan crucial es lo que saben los que enseñan como lo que aun no saben los que deben de aprender. El ser humano tiene como misión compartir lo que sabe con los demás, para hacer de los que no saben válidos individuos socialmente, guiándolos a que construya su propio aprendizaje, facilitándole la culminación de la zona de desarrollo próxima según Vygostky ya que la limitación de la naturaleza de la mente humana se limita con el desarrollo real, potencial y próximo, necesitando de una educación para evitar el límite del desarrollo real, donde la educación es el desarrollo potencial y el resultado de dicha educación es el desarrollo próximo.

 

La mayoría de las especies llevan innato su comportamiento en su estructura genética mientras que el hombre tiene que desarrollar ciertos aspectos como la humanidad para conseguir el comportamiento correspondiente al ser humano. La posibilidad de ser humano sólo se realiza pro medio de los demás a los que intentamos parecernos, mediante la imitación. El ser humano llega a serlo mediante el aprendizaje, es decir, la genética nos predispone para llegar a ser humanos, pero sólo por medio de la educación y la convivencia social conseguimos serlo.

Una diferencia entre el animal y el ser humano es la constatación de la ignorancia en el ser humano. Los miembros de la sociedad humana no sólo saben lo que saben, sino que también perciben y persiguen corregir la ignorancia de los que aun no saben o de quieren creen saber erróneamente algo. Para ello organiza los conocimientos que  pasan de una a otra generación, construyendo nuevos conocimientos sobre los anteriores; de lo contrario un individuo no sería capaz de desarrollar el lenguaje, la escritura, normas de relaciones sociales, etc. en una vida. Para  ello nos dotamos de escritos que forman parte de las prótesis de la mente humana que sustentan un sistema educativo permitiendo la vida de una cultura y que pasan de generación en generación intactos. La educación, el mayor invento y la clave del éxito de la especie humana, como consecuencia de la intersección de la naturaleza de la mente y la naturaleza de la cultura.

 

Según la teoría cultural, las personas se comportan de una forma u otra dependiendo a su cultura. El destino de cada humano no es la cultura, ni la sociedad como institución, sino los semejantes. Esto quiere decir que el ser humano tiene como destino formar un grupo con sus semejantes, en el que se respeten las ideas y se compartan los logros conseguidos individualmente. Se puede decir que la cultura incide sobre nuestra forma de pensar y actuar, y en muchos casos somos reflejo de ella, pero realmente depende de nuestra personalidad si queremos que nos influya más o menos.

 

Nuestro deseo de transmitir conocimientos o educar, es por la fugacidad del tiempo, el acto de educar se hace para que la sociedad continúe funcionando y para que funcione es preciso asegurar el reemplazamiento de las distintas tareas que hay en la sociedad.

 

No todo se puede aprender en la familia y en la calle, por lo que es necesario acudir a las instituciones educativas para adquirir conocimientos específicos que son impartidos por especialistas en la materia. La familia, primer contexto de desarrollo del niño, y la escuela, que hoy ocupa un ámbito importante donde se dan la mayor parte de los aprendizajes, garantiza la transmisión de conocimientos y habilidades culturales que determinan nuestro grupo social, ofreciendo una copia de la realidad, aunque no es tan importante lo que se aprende pues los conocimientos que puedan serles relevantes no podrán adquirirlos en el tiempo que estén escolarizados dada la gran cantidad de contenidos existentes, sino la forma de aprenderlo de buscar la información seleccionarla y ser crítico con ella, aquí el maestro juega un papel esencial ya que tiene que averiguar cómo enseñar y estimular la estrategia de aprender a aprender del alumno. La capacidad de aprender esta hecha de una actividad permanente y nunca de aceptación pasiva de los conocimientos, lo importante es enseñar a aprender y reflexionar sobre los que se sabe. Se trata de aprender a construir, para no tener que limitarse a reproducir conocimientos de otros, con el fin de capacitarles para decidir en cada situación de aprendizaje y dificultad con la que tengan que enfrentarse. Este constructivismo potencia el saber hacer que equivale al saber decir, hecho de verbalizar un procedimiento, indicando la correcta interiorización del conocimiento, creando así seres reflexivos que saben lo que hacen. De ahí surge el aprendizaje cooperativo, donde los alumnos más diestros ayudan a los que presentan dificultades en la adquisición de aprendizajes. No sólo es positivo en este sentido sino que el alumno con dificultades puede entender mejor el contenido al explicárselo un compañero pues ambos tienen las misma mentalidad y saben qué dificultades presenta ese nuevo. Si se sigue esta metodología, el maestro no jugará el papel de monopolio sino que los aprendices se andamian unos a otros, de tal forma que los alumnos alcancen un juicio sensato, llegando a confiar en sí mismos y motivándose para seguir aprendiendo.

Todo ello supone romper con todo lo que hasta entonces se ha venido haciendo, obligando al alumno a conocer el valor de lo aprendido, su utilidad y encarnando dicho conocimiento, es decir hacerlo palpable. Esto es más evidente en la educación infantil, pero a medida que se avanzan en los diferentes niveles este constructivismo desaparece sustituyéndose por la orientación más disciplinar que permita el dominio de los contenidos, donde los profesores no son expertos en la docencia, simplemente en su disciplina, y creen que entienden de educación por sus teorías implícitas sobre lo que es aprender y enseñar, permitiéndoles reproducir modelos de profesor que vivieron cuando eran alumnos. Estas teorías que heredan pueden ayudar en actividades cotidianas pero resultan inadecuadas cuando se tienen que enfrentar a problemas nuevos.

Si conseguimos esta ruptura crearemos una sociedad abierta y democrática. Cuando nos referimos a abierta hacemos referencia a la capacidad de amoldarse a los cambios. Las culturas no son realidades estáticas, sino que evolucionan, por eso la escuela debe evolucionar y cambiar con ella. La educación y cultura son dos entes distintas pero  íntimamente ligadas ya que la educación sólo es posible mediante la existencia de una cultura, y la cultura sólo se conserva mediante la educación.

 

 

En resumen, el objetivo de una educación no es identificar el neófito con creencias inamovibles o formas de ser, sino enseñarle a cambiar sin desmoronarse, culpabilizarse y sin perder su capacidad para seguir inventándose una buena vida.

La sociedad futura la compondrán ciudadanos autónomos y libres, en un sentido amplio, fomentados por la pluralidad, familiarizados a otro tipo de recompensas como la espiritual y no con lo material. Si somos capaces de enseñarles a disfrutar y que se sientan satisfechos y orgullosos de su trabajo y no con lo que les rodea, podremos decir que el cambio de la mentalidad sobre la práctica docente se comienza a llevar a cabo.

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