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El rincón de pensar

¿Qué queremos?

¿Qué queremos?

La sociedad demanda jóvenes que se integren en la vida social y laboral, que sepan desenvolverse en dicha sociedad, pero nuestros adolescentes no consiguen esta meta.

Partiendo de la base de que los estudiantes no se sienten vinculados a sus compañeros, profesores y en general a su centro, no podemos exigirles que se vinculen a la sociedad y se adapten a ella rápidamente dado que en la escuela no se les enseña lo que hay fuera de ella. De ahí que exista tanto fracaso escolar. Pero aquí viene la pregunta ¿fracasan los estudiantes o fracasamos nosotros como expertos en educación? Cierto es que tal y como está planteado el currículo en secundaria existe fracaso por parte de los alumnos, pero evidentemente esto sucede dado que el currículo no se adapta a la realidad, y en caso de que exista en secundaria, esta adaptación se realiza incorporando más contenidos a los ya existentes y sobrecargando el currículo. Así mismo, otro handicap que se suma a este fracaso es el modo de plantear la materia puesto que el maestro tiene la vana misión de transmitir un conocimiento sin preocuparse por el aprendizaje de los alumnos, lo mismo que se hacia a principios del siglo XX. Esto se debe a que los profesores de secundaria no tienen conocimientos de pedagogía, parte fundamental para llevar un buen proceso de enseñanza-aprendizaje pues se asemejan a las reglas gramaticales, necesarias para escribir bien, de lo contrario nadie entenderá lo que escribimos. únicamente de la asignatura en la que se han especializado, por ello no saben transmitirlos y siguen con la metodología que se emprendió en 1970 con la Ley General de Educación que consistía en un libro de texto y otro libro con soluciones para el profesorado como remedio inmediato, con el fin de dar tiempo mientras se preparaba al profesorado, renovaba su metodología, la adaptaba a las circunstancias y época del momento, y así poder llevar a cabo una gran reforma partiendo de las innovaciones individuales de los docentes.

Volviendo a la situación del alumnado de secundaria tras este compendio de ideas es evidente que se propicie una situación desmotivante que lleve al fracaso de los mismos.

 

En caso de que un alumno consiga buenos resultados con la metodología llevada a cabo no implica que esté satisfecho con la calidad de su experiencia escolar, pues sigue encontrando problemas a la hora de encontrar la funcionalidad de sus conocimientos aprendidos. Además se imposibilita al alumno a desafiarse a sí mismo para que cree e imagine con el fin de ir más allá de lo producido en clase. De esto que fuera del ámbito escolar busquen otros desafíos, en ocasiones perjudiciales para ellos mismos y para el resto de la sociedad. Con esto no se pretende decir que el currículo cree expectativas en sentido difuso, sino la manera de propiciar experiencias de desafío real y significativo.

 

Además de estos problemas que se nos plantean en la educación secundaria, se reseñaría tres más. Uno de ellos las tareas encomendadas a los alumnos para casa o lo que comúnmente llamamos “deberes”, pues en muchas ocasiones son repeticiones que aburren a los alumnos ya que el alumno que capta el contenido al tercer ejercicio realizado no necesita repetirlo más veces pues le aburre; por el contrario, los alumnos que no consiguiesen aprender ese contenido después de una serie de repeticiones, acaba aborreciendo ese tema o incluso la asignatura pues le supone una bajada de autoestima al no conseguir culminar el aprendizaje.

El otro problema que se plantear es la globalización y unificación de la educación dado la ratio de alumnado por grupo-clase, quedando en una utopía la individualización de la enseñaza. Esto supone que se busque el término medio en la educación, desatendiendo a aquellos alumnos que no llegan a la media y aquellos que la superan. Como bien sabemos los superdotados son un porcentaje importante en el fracaso escolar a pesar de sus altas capacidades pues se aburren en clase y los que no alcanzan los objetivos buscan otros que si pueden culminar abandonando de la misma forma la secundaria.

 

El último handicap que encontramos, es el planteamiento que se hace de la educación de secundaria a partir de asignaturas, hace que se cataloguen unas materias por encima de otras, olvidando el motivo principal de la educación (el desarrollo integral del individuo). Con ello lo que se fomenta es la competitividad entre departamentos o profesores y en identificar una asignatura con un maestro en vez de un contiendo. Un planteamiento ideal sería un trabajo cooperativo entre todos los maestros y los alumnos, pues ambos buscan la misma meta, la educación de los jóvenes. Pero para poder llevar a cabo este proyecto sería necesario mayor autonomía en los centros para que pudiesen organizarse acorde a las demandas de sus alumnos y menos dependencia de las autonomías. Así mismo, en vez de instruir en asignaturas sería más conveniente impartir clase a través de proyectos por áreas con el fin de unificar todas las materias y no hacer la clasificación de importantes y materias “María”. De este modo sólo existiría un par de departamentos y se favorecería el trabajo por equipo entre el profesorado, consiguiendo así una adaptación curricular adecuada para los alumnos de ese centro, ya que según Beane la integración curricular implica una estructura en la que las decisiones se toman de abajo arriba, de los alumnos a nivel de aula al centro escolar, para poder lograr los cuatro pilares básicos de la educación del Informe Delors basados en aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a convivir.

Del mismo modo una forma para afrontar los distintos conocimientos sería conveniente partir de la observación, experimentación, investigación, imaginación… pues son métodos más cercanos a la realidad que pueden inquietar mejor a los alumnos hacia esos conocimientos, de tal forma que ellos sean los que demanden los saberes tal como se plantea en la experiencia de “El duende”.

 

Por último, puede resultar fácil elaborar una reflexión, hablar y plantear propuestas de reforma para la integración del currículo desde la teoría, pero en la realidad no es tan sencillo llevarlo a la práctica por los desafíos, obstáculos y “pequeños beneficios” (pues es un proceso muy lento para observar estos avances), por lo que el profesorado no está dispuesto, si no saben y han observado dichos progresos en los jóvenes, llevar a cabo la integración curricular. Por otro lado, es importante empezar con la integración curricular pues “los jóvenes tienen derecho a ser inteligentes, estar bien informados, realizar auténticos trabajos, saber lo que ocurre, pensar críticamente, formar unos valores, emitir juicios y a ser respetados” (J. A. Beane).

 

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