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El rincón de pensar

¿DA?

¿DA?

Ravenette titula el texto “dificultades de aprendizaje ¿y qué más?” Antes de profundizar en qué puede pretender con estas palabras, es preciso acotar las DA (dificultades de aprendizaje). Este término es complejo de definir, pues tal y como dice la expresión son problemas, obstáculos que interfieren en el aprendizaje. Estas dificultades se pueden encontrar en la educación general ya que es impensable hablar de educación si no hay alguna dificultad de aprendizaje. Pero si tratamos la DA como afecciones por trastornos en el SNC (supuestamente) hablaríamos de Educación especial.

Para algunos autores y para entrar en materia no asociaremos DA a retrasos mentales, trastornos emocionales graves o deficiencias sensoriales, pues son incapacidades que como consecuencia pueden tener una dificultad. Tampoco es dificultad si se debe a influencias extrínsecas, pues en el momento que supere su situación cultural, económica… (contexto) ese posible trastorno desaparecerá.

Las DA son un grupo de trastornos específicos vinculados directamente con el aprendizaje en individuos que no tienen problemas de socialización, emocional, físico, sensorial, etc.

Hay que saber clasificar las DA en su concepción restringida o retrasos, otros trastornos y desventajas sociales, porque puede llevarnos a diagnósticos e intervenciones inapropiadas para el individuo que repercutirán en su desarrollo.

 

El título del texto “dificultades de aprendizaje ¿y que más?” plantea un dilema. Este dilema se puede interpretar como una ironía, si analizamos las DA por separado, pues todos aprendemos y todos hemos tenido alguna vez alguna dificultad para la adquisición de algún conocimiento. Pero en este caso, creo que la pregunta que realiza el autor va por otro camino, y es la necesidad de investigar, ir más allá y no conformarse con la primera idea. El texto redunda en que se suele describir los problemas o dificultades, pero no en explicarlos, comprenderlos y plantear posibles hipótesis pues se tratan personas que enfocan las tareas con un compendio de actitudes cognitivas, afectivas y conativas, que intervienen en el desarrollo de la dificultad y, por tanto, de su entendimiento. Esto consiste en intentar tener una visión amplia de lo que son las DA y los factores que intervienen en ella. Por esto, es impensable explicar cómo aprendemos para ahondar en las DA.

 

En el aprendizaje intervienen las características de cada un (contexto, PNL…), estrategias que se emplean y el tipo de aprendizaje.

Ø     Las características individuales se forman con las experiencias personales, motivaciones, la valoración que hace su ambiente próximo de dichos aprendizajes, etc.

Ø     Las estrategias de aprendizaje hacen referencia a los procesos cognitivos que emplea cada individuo para alcanzar el aprendizaje ya bien sea: asemejando el conocimiento enseñado con la propia experiencia, a través de la lógica, orientación espacio-temporal, imaginación y creatividad, atención/concentración, agrupaciones del contenido, repetición, exponerlo inmediatamente para memorizarlo, visualizarlo mentalmente, buscar significados, etc.

Ø     En cuanto a los tipos de aprendizaje, se puede acceder a partir de una visión dualista, tal vez, la más sencilla pues requiere poco esfuerzo de metacognición al ser todo blanco o negro; pero limita al sujeto para que se desarrolle. Otro tipo es la multiplicidad, que al menos da más alternativas a un mismo conocimiento, pero aun así es insuficiente, es con el relativismo con el que comenzamos a comprobar el proceso de aprendizaje. Ya no es tan importante llegar al conocimiento, sino al proceso para llegar a él. si nos comprometemos con el relativismo seremos críticos, creativos e independientes, con lo que lograríamos emplear la metacognición, es decir generar conocimiento tanto con la información de un experto como cuando no tenemos esa información y hay que indagar sobre ella.  La visión de un experto es válida pero siempre uno mismo ha de ponerla en duda, es decir, hay que aprender teorías pero hay que dudar de los que se aprende.

No obstante, todos en algún momento de la vida recurrimos a cualquiera de estos aprendizajes ya bien sea por nuestras necesidades, tiempo, motivación… sin importarnos  limitar ese aprendizaje.

 

Por todo lo expuesto, se puede concluir que el “más” al que hace referencia este autor está formado por aspectos personales, sociales, afectivos y emocionales, imprevisibles pues dependen de la voluntad del individuo y que pueden ayudar a averiguar el problema que tiene una persona y así orientarle para que busque solución, con la ayuda de un profesional.

 

Las DA se pueden ver desde otro punto de vista que también puede agravar el problema o hacerlo más leve, para eso dividiremos la población en 3 grupos de individuos: DA, “normales” y altas capacidades. Las personas de altas capacidades pueden suponer una dificultad para los normales, pero realmente ellos no tienen ningún problema para alcanzar las metas de los aprendizajes, más que el de sentirse aceptados e integrados por la sociedad, pero ese es otro tema que no nos atañe ahora. Esta segmentación hace que veamos la vida como un compañero, como dice el autor, que aceptamos y/o esperamos que nos acepte independientemente del grupo/segmento al que se pertenezca. “La conducta es en sí misma una confirmación o desconfirmación de los puntos de vista ajenos sobre nosotros mismos, o una solicitud de confirmación o desconfirmación”. Cada individuo sigue un rumbo en la vida que le puede gustar o no, afectando a los demás tanto de forma directa como indirecta, y que por tanto recibirá un feedback del nivel de aceptación del exterior. Esta oración quiere decir, que las conductas son el medio para ponerse en contacto con los demás y transmitir nuestros pensamientos, emociones y estados físicos. Esta comunicación o transmisión puede ser reconocida o no, y permite al sujeto integrarse con los demás.

Esto tiene que ver con las DA pues no dejan de ser conductas que emergen del individuo y se manifiestan de distintas formas transmitiendo a los demás la carencia que tiene un individuo. Esta conducta normalmente no se quiere mostrar al considerarse uno mismo “diferente”, pues puede repercutir en su integración de forma negativa, llegando a tal punto, que el propio individuo no se acepta.

Además, las proyecciones que hacen los adultos,  profesores… la sociedad en general, van a influir de manera decisiva en cómo una persona se relaciona consigo misma, en la formación de su autoconcepto y autoestima, en la forma de relacionarse, etc. Todos necesitan la aceptación de los demás y sobre todo de las personas que son importantes para ellos; entonces estas proyecciones van a influir o estarán condicionados sobre los aprendizajes, puesto que dependiendo de ese significado se va a establecer un tipo de relación contraria o distinta con los aprendizajes, es decir, si se proyecta una dificultad que entraña un aprendizaje se está predisponiendo para que se considere así.

 

 

Como terapeutas, estos aspectos tenemos que tenerlos en cuenta. No sólo es bueno averiguar que percepción predomina para aprender mejor o comprender mejor a los demás, sino también para que los demás nos comprendan mejor, para ofrecer una enseñanza por diferentes vías, para mejorar las primeras impresiones que percibimos o pretendemos que los demás perciban, etc. Las características de cada uno se ven reflejadas en la percepción y nuestra percepción se refleja en la conducta, por tanto vemos lo que somos. La percepción se asemeja a un mapa que refleja parte del territorio, es decir, una parte del mundo real. Por ello debemos ser flexibles y ponernos en el lugar del otro para saber su punto de vista y averiguar cómo aprende. Para lograr profundizar en el punto de vista del otro debemos averiguar/calibrar qué percepción predomina en esa persona, pues la percepción se clasifica en visual, auditiva, kinésica (VAK) y en cada individuo predomina/n una/s sobre otra/s, facilitando la adquisición del aprendizaje. El objetivo de esto es explorar, clarificar y usar diferencias por medio de una indagación compartida que incluya la curiosidad mutua y el intercambio de conclusiones.

Así mismo, la motivación en el aprendizaje convierte el contenido en algo significativo y por tanto hay que explorar los intereses de cada uno para afrontar mejor ese proceso.

 

El autor, creo que intenta expresar que es difícil no caer en la tentación de dirigir, de marcar el camino, es difícil orientar adecuándose al estilo de aprendizaje de cada uno, sus inquietudes, su situación personal, su carga emocional, etc. El terapeuta debe ofrecer posibilidades para que cada cual cultive su aprendizaje, buscar nuevos caminos y profundizar en cada situación que se presente, investigar y ayudar a que el sujeto busque aquello que más se adapta a él mismo, andamiar los aprendizajes, confiando en la capacidad de iniciativa de la persona, a través de un clima cálido y seguro, que permita experimentar, no teniendo miedo a equivocarse, expresarse con libertad, indagar, ir más allá, todo ello para poder tener experiencias positivas que favorezcan la motivación, la curiosidad por aprender, refuerce su autoestima...

 

 

No sólo esta metodología que deben llevar a cabo los terapeutas se debe hacer con personas con DA, sino que también con cualquier otra persona. El objetivo es que cada persona cultive su propia vida tanto personal como profesional más allá del aprendizaje. Aunque tal vez se haga más necesario, ser muy cauteloso y meticuloso con la metodología expuesta, cuando se trata con personas con algún tipo de dificultad ya que son más vulnerables.

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