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El rincón de pensar

El apego

John Bowlby parte del supuesto de que la conducta de apego se organiza utilizando sistemas de control propios del sistema nervioso central, nos permite comprender de qué manera las condiciones de seguridad emocional en la infancia contribuyen al óptimo desarrollo del individuo. Sin embargo, el apego también tiene una gran importancia en el resto del ciclo vital.

 

Los estilos de apego se desarrollan tempranamente y continúan a lo largo del ciclo vital, y a través de las generaciones, permitiendo codificar y organizar la información acerca de sí mismo, las figuras importantes y los distintos eventos emocionales. Existe la tendencia a responder conductual y emocionalmente situaciones con el fin de permanecer cerca de la persona que nos cuida y protege de toda clase de peligros. Aquellos que poseen estas tendencias tienen más probabilidades de sobrevivir y de poder traspasar dichas tendencias a generaciones posteriores. Sin embargo, los patrones de apego pueden cambiar en función de acontecimientos alteren la conducta de los individuos que formen parte de la relación de apego. Por eso, resulta importante la figura del primer cuidador, ya que el tipo de relación que se establezca entre ésta y el niño será determinante en el estilo de apego que se desarrollará (generalmente). No obstante, otras figuras significativas pasan a ocupar un lugar secundario y complementario, lo que permite establecer una jerarquía en las figuras de apego.

 

Las diferencias individuales en los patrones de apego tienen implicaciones en la calidad de las relaciones en la edad adulta, ya que durante el desarrollo social se construyen modelos afectivos y cognitivos de sí mismos a partir de los cuales se desarrolla la personalidad y la interacción con las demás personas. De esta forma, determinadas características presentes en las dinámicas relacionales que establecen las personas, guardan una estrecha relación con sus estilos de apego individuales. Esto significa, que la característica más importante para el desarrollo de una relación estrecha se relaciona con la persona significativa de cada uno, de manera que cuando nos vinculamos a otra persona elegimos a alguien similar a nuestra figura de apego más significativa que nos transmita seguridad y protección proporcionándonos la salud mental.

 

Esta salud mental en una relación de pareja es recíproca, es decir, que uno busca en el otro este factor, y para ello es necesario un índice alto de intimidad, pasión y compromiso, pues estas características se transmiten mutuamente y facilitan que la otra persona las sienta.

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