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El rincón de pensar

Todos manos a la obra

  Se realizó una dinámica de grupo que consistía en resolver un problema matemático para calcular el tiempo que tarda un autobús en realizar un trayecto, siguiendo unas reglas.

  Había una dificultad que impedía resolverlo rápida y fácilmente, pues las medidas de tiempo y distancia eran inventadas, aunque al final se podía establecer una asociación con las de la realidad. Así mismo, para resolver el ejercicio era necesario seguir una serie de instrucciones que dificultaban llegar a la solución, puesto que para empezar había que intentar resolverlo sin lápiz y papel. Pero pronto, se comprobó que en la mayoría de los casos, era indispensable lápiz y papel pues eran muchas medidas e inusuales, y por ello escribirlo era una estrategia para poder avanzar en el ejercicio. Como se puede ver con la utilización de esta estrategia, la PNL (programación neuro-lingüística) interviene en este proceso y es palpable, pues dependiendo de la persona su percepción es más visual, auditiva o kinestésica, y en este ejercicio las personas que fueran visuales o kinestésicas, no serían capaces de previsualizar el resultado sin otro tipo de refuerzo.

 

  Esta actividad no se realizó con el fin de averiguar la competencia en matemáticas, sino para evaluar/valorar, la capacidad de trabajo cooperativo a la hora de explicar ideas, comunicarnos sin interrupciones, comprobar que nos expresamos correctamente, respetar las opiniones de los demás y mostrar nuestro apoyo aun sin estar de acuerdo, mantener la atención, respetar las instrucciones, distribuir los tiempos para realizar la tarea, y llegar a unas conclusiones.

 

  El desarrollo de la actividad se vio afectado por la orientación/predisposición a los resultados pues se ha querido acabar pronto y bien, debido a la idea de que era una actividad fácil que se aprendió en el colegio; por ello, nos precipitamos a resolverlo y creó frustración al no lograr el resultado correcto. Este, tal vez, haya sido el gran problema, pues la clave de cualquier tarea es recapacitar sobre cómo resolverla y dividir los procesos, pues se requiere de un planteamiento y organización inicial. Se habla de procesos/etapas y no de tiempo, pues dependiendo de cada etapa se necesitaría más o menos tiempo. El tiempo puede impedir el trabajo cooperativo, ya que en ocasiones se crea el efecto polizón (alguien se descuelga de la tarea indiferentemente de los factores que lo ocasionen, pero no impide que sus compañeros sigan trabajando). En este caso como el trabajo es cooperativo donde todos deben ser iguales, participar y comprender por completo la tarea, este inconveniente se solucionaría dando una pequeña explicación al que se queda descolgado y si aun así no llega a comprenderlo y el tiempo apremia el resto de los integrantes deberían seguir con la tarea hasta resolverlo y finalmente volvérselo a explicar con más detenimiento. El factor esencial de un trabajo cooperativo es aprovechar las distintas facultades de cada individuo y encaminarlas hacia el mejor resultado, actualmente esto lo vemos reflejado en muchos campos de la vida práctica. Cuando se trabaja cooperativamente se comparte la metacognición, es decir, se genera conocimiento al plantear la información de cada uno, contrastarla, recapacitar sobre ella y llegar a una conclusión, incluso mediante consenso se pueden crear reglas alternativas a las originales siempre y cuando pretendan mejorar los resultados.

  Otro factor clave es la responsabilidad, pues uno debe ser responsable de sí mismo, hacer que los demás sean responsables y responsabilizarse de todo el equipo, pues es la forma de fomentar la confianza y crear mejor clima a la hora de trabajar, pues cooperar es convivir. Para ello, destinar roles a cada uno de los componentes puede ayudar al trabajo cooperativo y evitar el efecto polizón. Los roles siempre están presentes pero es necesario ser conscientes de ellos para que el trabajo salga adelante. Esto no se hace con el fin de que unos trabajen más o menos, sino para tener presente todas las funciones que sustentan el trabajo.

Estos roles pueden ser:

-         Coordinador: encargado de coordinar el material, controlar el tiempo, hacer respetar las normas…

-         Secretario: encargado de anotar, recopilar y sintetizar lo que se trabaje.

-         Supervisor del orden: encargado de realizar tareas de observación, centrar el trabajo para evitar la dispersión de los miembros…

-         Incentivador del diálogo: responsable de procurar que los miembros del equipo intervengan en la realización de la tarea.

-         Etc.

 

  Esta dinámica realizada en clase, es una estrategia más que nos dota y amplía nuestro conocimiento sobre la competencia de “aprender a aprender”, entiendo por trabajo cooperativo la asociación entre personas que van en busca de ayuda mutua en tanto procuran realizar una actividad conjunta, de tal manera que puedan aprender unos de otros.

 

  En definitiva, este tipo de trabajo no garantiza la eficacia, pero coordinando acciones es posible alcanzar objetivos que de otra manera no se podrían conseguir. En añadido, permite la unión, el apoyo mutuo, mayor voluntad, consiguiendo crear más y cansándose menos... ya que los esfuerzos individuales articulados en un grupo cooperativo cobran más fuerza.

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