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El rincón de pensar

Discapacidad física

La discapacidad física presenta tal grado de diversidad que su estudio resulta difícil y complejo. Se la puede conocer como discapacidad física, neuromotora, locomotora o motriz y es una limitación o falta de control de los movimientos, de funcionalidad y de sensibilidad que impide realizar las actividades de la vida diaria de manera independiente. Este impedimento hace que las familias sobreprotejan a estas personas sin facilitarles ser autónomos, pues prestan constantemente su ayuda (esto es contraproducente para el individuo) a pesar de que lo hagan con la mejor intención.

 

Las pautas de trabajo en el ámbito escolar estarán guiadas por el orientador y demás especialistas. Tienen la finalidad de conseguir la máxima integración en el grupo y la adaptación de los recursos necesarios para que alcancen los objetivos propuestos para todo el grupo. En este sentido será de esencial importancia el contacto y colaboración constante con la familia para aunar criterios de evaluación ejemplificando algunas pautas sobre las actividades propuestas, pues dependiendo de la complejidad del trastorno requerirá más o menos adaptaciones curriculares, por ejemplo una paraplejía sólo necesita adaptación curricular en la actividad física, pero la espina bífida requiere una metodología basada en controlar los tiempos (ya que tienen alto índice de fatiga), apoyo de AL, etc.

 

Es necesario estar especialmente atentos a su integración social dentro del grupo-clase y las dificultades de este alumno para la actividad física ya que puede quedarse aislado en situaciones de juego en el patio o en algunas sesiones de psicomotricidad. Esto le llevará a ser más consciente con los demás compañeros de la necesidad de integración, de lo contrario puede afectar negativamente a su autoestima y autoconcepto (otro campo a trabajar). Por ello, debemos cuidar su ubicación espacial, en un lugar carente de obstáculos que permita su deambulación y el trato con el resto de los compañeros. Además la monitorización por parte de algún compañero resulta una estrategia positiva para integrar a estas personas.

Cierto es que puede haber exclusión social, pero también existe la agrupación de chicos con trastornos motóricos con sus iguales (entendiendo por iguales, aquellos que sufren el miso trastorno). Por este motivo, aunque un centro sea de integración, dicha integración no existe si se realizan estos agrupamientos, siendo conveniente en algunos casos, la escolarización en un centro especial si un alumno precisa de adaptaciones curriculares en varias áreas y en más de 2 años de desfase, dejando de la lado la integración puesto que estará mejor atendido y estimulado con mayor número de expertos en ese campo.

 

Con respecto al fisioterapeuta será importante la información sobre el material que precisará para las diferentes actividades (pasamanos o rampas, pupitres adaptados, adaptación de útiles de escritura…), y las posturas más adecuadas para el niño y la colocación que se debe potenciar no sólo de forma habitual sino también en las diversas actividades que se propongan de forma extraordinaria.

 

 

Para concluir, la ponencia de la fisioterapeuta Caridad me ha hecho reflexionar sobre lo caro que resulta adquirir material para trastornos motóricos.

Consultando el material para hemiplejía, paraplejia y demás trastornos, en esta página de Internet http://www.sci-geriatria.com/Ayudas_traslados.html he comprobado lo caro que es, a pesar de saber que estos aparatos y artilugios son de primera necesidad para estas personas y que les facilita la integración en la sociedad y el desenvolvimiento autónomo por las estancias de su propia casa.

 

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